
Darth Vader tenía razón: existe un lado oscuro. Pero más que en el color del sable láser, se ve en la forma. Lo recto es lo bueno y lo curvo es lo malo. En una ruta, si vas muy rápido, te comes una curva y te morís. En un matrimonio, si te comes las curvas de tu secretaria, tu esposa te mata. La moral recta castiga la admiración de las curvas libidinosas. El sexo, el placer, y esas barbaridades, son de una moral retorcida, pertenecen al Diablo al que en la Edad Media hicieron firmar sus pactos con la mano izquierda. Los caminos de Dios, pese a ser misteriosos, son rectos. Durante la revolución francesa, a los jacobinos anti-monárquicos los sentaron a la izquierda, de los rectos empresarios girondinos. De alguna manera lo torcido, y lo curvo se asociaron a lo zurdo, a lo siniestro. Lo recto y lo directo quedaron para la derecha. Las cosas se pueden hacer bien o mal, por derecha o por izquierda. Cuando las cosas están mal hay que enderezarlas, y quizás por eso se establecieron derechos. Derechos del ciudadano y derechos humanos, derechos de los niños y derechos de las mujeres. Aunque naturalmente nos movamos en círculos, resulta extraño que habiendo tantos derechos el mundo no ande derecho.
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